7 consejos para regular el tránsito intestinal cuando estás de viaje

Cuando el Dalai Lama pronunció la frase “una vez al año ve a algún lugar en el que nunca hayas estado antes” lo hacía conocedor de todo lo que proporciona cualquier viaje o escapada. Sea dónde sea. Descubrir nuevos lugares, ciudades, países o incluso continentes nos permite coleccionar momentos únicos que quedan en nuestros recuerdos. Viajar es inspiración, es descubrimiento y, en definitiva, es algo único.

Ya sea por trabajo, por gestiones o por placer, los viajes están a la orden del día en nuestra vida. Cuando viajamos salimos de la rutina, algo que también experimenta nuestro intestino. Por ello, seguramente, en más de una ocasión habrás vivido ciertos desajustes a la hora de ir al baño en alguna de tus escapadas. Al menos, no logras ir con tanta normalidad como cuando estás en tu domicilio habitual. Es normal. Tanto que incluso este hecho tiene un nombre y se conoce como ‘Traveller’s constipation’ (estreñimiento del viajero).

Lograr un tránsito intestinal regular cuando estamos de viaje no es fácil. Pero es posible. Si alguna vez te has preguntado cómo conseguir un tránsito intestinal regular cuando te marchas fuera de casa, este es tu artículo. Te contaremos qué es el tránsito intestinal y cómo regular el tránsito intestinal durante aquellas escapadas que nos permiten descubrir mundo. 

Tránsito intestinal

Hoy en día, cuando hablamos de tránsito intestinal, nos referimos al proceso de expulsión de alimentos que el organismo realiza normalmente a través de los intestinos y el recto. Un buen sistema digestivo incluye la digestión adecuada de los alimentos, la absorción de los nutrientes necesarios y la eliminación del exceso en forma de heces. Aquí te contamos el motivo por el cual es tan importante la regularidad en el tránsito intestinal.

Aunque no existen cifras como tal, según la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), hacer de tres deposiciones al día a tres deposiciones semanales puede considerarse un ritmo intestinal normal. 

Por el contrario, aquellas que van tres o menos veces en una semana al baño deben valorar la posibilidad de que la dificultad de expulsión-que afecta a casi un 20% de la población en España– haya aparecido en sus vidas.

Irregularidad del viajero

Cuando nos vamos de viaje, solemos pensar qué llevar en la maleta, qué libro escoger y otras muchas cosas para que la estancia sea lo mejor posible. Pero casi siempre nos olvidamos de nuestro intestino, que también viene de viaje con nosotros y que, de repente, le dejamos en la estacada con cambios y más cambios en nuestros hábitos diarios.

Por ello, la normalidad con la cual solemos ir al baño dentro de nuestra rutina puede verse modificada durante alguna escapada. Es ahí donde entra en juego la irregularidad del viajero en sus costumbres.

Mientras durante el año solemos desayunar a primera hora de la mañana, comer a las 14 h o a las 15 h y cenar a una hora prudencial, por ejemplo, en los viajes suelen producirse desayunos tardíos, picoteos constantes, comidas que se prolongan durante horas y cenas donde solo hay espacio para el disfrute.

Esos cambios en los horarios, así como en la dieta, la ingesta de comida y un estilo de vida más sedentario durante esos días vacacionales, propician que nuestro intestino experimente situaciones distintas a las cuales está habituado.

Todo ello sin olvidar el hecho de estar en un entorno (baño) extraño o distinto al habitual, algo que también puede ocasionarnos cierto reparo. Una especie de “aquí no, este no es mi baño”.

Tips que no debes olvidar

Cuando planteamos la posibilidad de hacer un viaje, ya sea por placer o por trabajo, es importante que nos marquemos desde un inicio la voluntad de intentar comer de forma saludable. 

Aunque no resultará sencillo, hay que tener en cuenta diferentes consejos para lograrlo.

  • Comunica a tus acompañantes de viaje (pareja, amigos o familia) sobre tus saludables intenciones antes de iniciar la aventura.
  • Si planificas por adelantado dónde comer o comprar tu comida, tienes más probabilidad de tomar una decisión saludable. 
  • Lleva a cabo las diferentes comidas en un horario lo más similar posible al que establecerías si estuvieras en casa.
  • Intenta que el viaje, dentro de lo posible, tenga cierta actividad y movimiento. La típica imagen de una hamaca en la playa está muy bien; pero que no sea todo estar de comida en comida. Hacer un poco de ejercicio es la solución perfecta, no solo porque te da más energía para jugar, sino porque dormirás mejor y será más fácil retomar tu rutina cuando vuelvas.
  • Viajar es descubrir las delicias locales, pero en la cocina tradicional también podrás dar con platos saludables riquísimos.

7 consejos para un tránsito intestinal regular

A pesar de que el tratamiento para conseguir un tránsito intestinal regular debe hacerse de forma individualizada, -dado que en cada caso entran en juego factores concretos como la edad, la duración e intensidad de las molestias-, existen algunos consejos para lograr un regular tránsito intestinal: 

  • Actividad física. Dentro de lo posible, y siempre acorde con tus posibilidades, es importante que lleves a cabo algo de ejercicio durante el viaje para lograr un tránsito intestinal regular. El sedentarismo de estos días fuera de casa puede jugarte una mala pasada a nivel intestinal. El simple hecho de caminar durante unos minutos puede ayudarte a acelerar el metabolismo.
  • Intentar mantener un control. Lógicamente, partiendo de la base de la dificultad que implica hacerlo cuando estamos fuera de casa, es recomendable que mantengas un cierto control en todas las comidas que realices (tanto a nivel cuantitativo como cualitativo). 
  • Alimentación recomendada. Según la doctora Irina Matveikova, algunos elementos que deberías tener presente son las carnes sin grasa y pescados preparados al horno o a la plancha; verdura a la plancha, cocida, asada, -mejor en forma de cremas y purés-; productos lácteos fermentados como yogur, kéfir, quesos frescos, cuajada; arroz blanco, avena, un poco (dos rebanadas con el desayuno) de pan de centeno o de espelta, patata; fruta sin piel o miel, entre otros. 
  • Come lento. Las prisas por seguir visitando el lugar, esas ganas de querer devorar un plato tras otro o el simple hecho de intentar llevarnos la última croqueta, implican que, en ocasiones, nuestras comidas se conviertan en auténticas carreras. Las prisas no son buenas consejeras. Durante las comidas, tampoco. Es importante comer con tranquilidad, sin prisa y masticando bien cada alimento.
  • Mastica bien. Para facilitar una correcta digestión es imprescindible masticar bien cada alimento. No hacerlo correctamente puede propiciar que tragues más aire del habitual, el mismo que puede acabar generando cierta sensación de pesadez e hinchazón de estómago.
  • Bebe agua. Mínimo dos litros. Es fácil que te olvides de beber agua o hidratarte durante el viaje o un largo vuelo, pero debes hacerlo. La deshidratación puede ser una de las causas de nuestra dificultad para ir al baño. Del mismo modo que también es recomendable evitar o reducir al máximo la ingesta de alcohol.
  • Rutina a la hora de ir al baño. Si habitualmente acostumbras a ir al baño por la mañana y, de repente, durante el viaje cambias ese hábito, el mensaje que le das al intestino es que las cosas están cambiando. Aunque estés lejos de casa, intenta mantener tu rutina habitual. Esto será de ayuda a la hora de alcanzar el tránsito intestinal regular.